La evaluación se puede transformar en un
excelente método para los profesores a la hora de mejorar el proceso de enseñanza de los alumnos
si el uso es el correcto. De esta manera tienes información sobre el nivel de
conocimiento adquirido en relación al contenido trabado, por lo tanto es un
mecanismo de comprobación. Asimismo, los profesores deberían de centrarse en
que los jóvenes adquieran los conocimientos de una manera u otra, siempre y cuando
los aprendan y lo comprendan.
Actualmente, el aprobar (éxito) o el suspender
(fracaso) depende básicamente en si el alumno ha adquirido o no los contenidos escolares
establecidos de cada materia en cada etapa educativa. Sin embargo, se tendría
que tener en cuenta otros aspectos a la hora de evaluar al alumno sobre el
contenido trabajado. Un ejemplo de ello sería cuando una niña de sexto de
primaria ha suspendido un examen de matemáticas, de problemas. La
alumna ha suspendido por el resultado final, que se ha confundido al sumar pero
todo el proceso anterior está correcto. Pienso que se debería de tener en
cuenta el desarrollo del problema, los cálculos anteriores hechos porque
mediante ellos podemos evaluar si la niña sabe o no solucionar el problema, si
sabe comprender e interpretar el enunciado y llevar a cabo las operaciones
correspondientes. Por lo tanto, se
tendría que restar por tener el resultado final erróneo pero no suspendido. El
docente en este caso debe de llamarle la atención de que debe estar más
concentrada, no querer ir tan deprisa para acabar el examen y fijarse o repasar
una vez acabado el examen para asegurarse de cada respuesta.
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